Test con penalización: cuándo contestar y cuándo dejarla en blanco

En casi todos los exámenes tipo test de las oposiciones locales, las preguntas mal contestadas restan. La duda de siempre es qué hacer con las que no se saben seguro: ¿arriesgar o dejarlas en blanco? Tiene una respuesta bastante clara, y depende de dos números que vienen en las bases.
Los dos números que hay que mirar
El primero es cuántas respuestas tiene cada pregunta. Lo normal son cuatro, aunque hay exámenes con tres.
El segundo es cuánto resta cada error. La fórmula más repetida es que cada error quita un tercio de acierto («cada tres fallos restan una bien»), pero también se ve un cuarto, la mitad, o que los errores no resten nada. Las preguntas en blanco no suman ni restan.
Esto lo dicen las bases de la convocatoria, en el apartado del ejercicio. No hay que darlo por supuesto: dos ayuntamientos de la misma provincia pueden puntuar distinto.
Contestar a ciegas: cuándo sale a cuenta
Con cuatro respuestas y un tercio de penalización, contestar al azar es, de media, quedarse igual. Una de cada cuatro veces se acierta (+1) y tres de cada cuatro se falla (−1/3 cada vez): 1/4 − 3/4 × 1/3 = 0.
No es casualidad: esa penalización está pensada justo para que adivinar sin saber nada no dé ni quite puntos. Sale lo mismo con tres respuestas y media de penalización.
Cambia cuando la penalización es menor. Con cuatro respuestas y un cuarto de penalización, contestar a ciegas ya suma algo de media. Y si los errores no restan, no hay que dejar ninguna en blanco.
Lo que de verdad cambia la cuenta: descartar
La mayoría de las preguntas que «no se saben» no se contestan a ciegas. Casi siempre hay alguna respuesta que se sabe que no es. Y en cuanto se descarta una, la cuenta cambia:
| Cuatro respuestas, un tercio de penalización | Lo que se gana de media por pregunta |
|---|---|
| A ciegas (entre 4) | 0 |
| Descartando una (entre 3) | +0,11 |
| Descartando dos (entre 2) | +0,33 |
Es decir: si se puede eliminar con seguridad una sola respuesta, contestar sale a cuenta. Con dos descartadas, claramente.
La trampa está en la palabra «seguridad». Si lo que se descarta es una corazonada y a veces se descarta la buena, esas cuentas ya no valen.
Cómo saber si tus descartes son fiables
Esto no se decide el día del examen: se mide antes, con los test de práctica.
- Cuando contestes una pregunta con dudas, márcala (en papel, o apúntate el número).
- Al corregir, cuenta cuántas de esas dudosas acertaste.
- Con un tercio de penalización, la frontera está en acertar una de cada cuatro dudosas. Si aciertas más, arriesgar te compensa. Si aciertas menos, tus descartes fallan más de lo que crees y estás regalando puntos.
Con unos cuantos test hechos así se ve enseguida en qué temas te puedes fiar de tu intuición y en cuáles no.
Un matiz: la nota de corte
Todo lo anterior habla de la media. En un examen eliminatorio con nota mínima, lo que importa es pasarla, no la media. Si llegas muy justo, arriesgar en las dudosas puede ser la única forma de pasar. Si vas holgado, no hace falta jugarse nada: con dejar en blanco lo que no se sabe es suficiente.
En resumen
- Lee en las bases cuánto resta cada error.
- Si no resta, contesta todo.
- Si resta un tercio con cuatro respuestas, contesta cuando puedas descartar al menos una con seguridad.
- Comprueba con los test de práctica si tus descartes aciertan de verdad.
En el aula, cada test se corrige al momento y se puede repetir las veces que haga falta, así que da para hacer esta prueba con tu propio temario. Si quieres verlo antes de matricularte, pide acceso de prueba.